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¿Objetivo? Un propósito de vida

Lo tenía claro, clarísimo. Para mí, mi hermana es uno de mis ídolos en la Tierra, porque siempre supo a dónde iba. Tenía muy claro su propósito de vida.

Un día me contó que quería ser profesora de Historia desde que veía Fama (pues si en España empezó a emitirse en el 83, ya ha llovido, sí). Que es como decir “llevar toda la vida sabiendo qué quieres hacer”. Supongo que es su entorno la gente no la creería, o que mi padre pensaría que ya se le pasaría esa idea estúpida.

En cambio ella, en su adolescencia, comenzó a aprender a domesticar fieras preadolescentes y adolescentes en los grupos extraescolares de nuestro mismo colegio. Luego, llegó la hora de coger especialización en C.O.U., ¿qué eligió? La opción D de letras puras, por supuesto. La mayoría nos quedamos en la C, o en la B como era mi caso, que básicamente eran las opciones de los “no tengo ni idea, pero estudio porque me lo han dicho”.

Nota aclaratoria si te cogió la E.S.O.:

Opción A: ciencias puras; opción B: ciencias mixtas; opción C: letras mixtas; opción D: letras puras.

Y, ¿qué estudió cuando llegó a la Universidad? Historia y Geografía. Luego se sacó el CAP (Certificación de Aptitud Pedagógica) y por último se dejó la piel en las oposiciones andaluzas, las cuales no aprobó y, como la siguiente fecha de presentación era difusa, hizo las maletas y se fue a Valencia. Allí se sacó el título de valencià y aprobó tres oposiciones hasta que consiguió su plaza.

Hasta hoy.

propósito de vida
¿No sabes cuál es tu propósito? Haz estas preguntas

Solo para los que no tienen un propósito de vida

Lo que es lo mismo, mi hermana es el ejemplo de quien sabe muy bien lo que quiere, y todas sus decisiones las ha tomado en función de eso. Hasta se sigue llevando bien con sus profesores del cole y el insti (a mí ni me conocen).

Esto es raro. Sí. Por mucho que te digan o te quieran hacer creer, la mayoría de la gente no tiene ni idea de lo que quiere. Y no solo hablo de una profesión, sino de todo lo demás. Y mucho menos tienen un propósito de vida, entendido con este toque metafísico que suele darse a esa frase.

Así que si te sientes mal por tener 50 y no saber qué quieres hacer con tu vida, que sepas que los raros son ellos.

Hace unos días, una alumna de mi curso gratuito “5 superpoderes” me escribía y me decía lo siguiente:

“Celia, los ejercicios de La Reinventora, me están ayudando a conocer mis objetivos y cómo alcanzarlos. ¿Cómo sé si ese objetivo que tengo ahora tan claro es lo que quiero realmente en mi vida?”

¿Eh? Bueno, en primer lugar yo no soy nadie para decirte “qué quieres realmente”. Puede que lo que quieras sea hacer surf en una playa caribeña, tener diez hijos de nacionalidades distintas o hacer una colección de muñecas Barbie.

Eso, lo siento, es algo tan personal que no vale lo mismo para cualquiera y yo no soy nadie para decidirlo, pero sí puedo echarte una mano para que sepas cómo puedes descubrirlo.

El principal problema es la idea de que todos tenemos que tener un propósito de vida honorable y honrado, que nos eleve más allá como personas. Y eso nos hace ver nuestro objetivo como algo tan alejado y tan absolutamente extravagante que no nos lo creemos ni nosotros mismos. Y todo esto del propósito de vida se plantea mientras ves el CSI de turno comiendo pipas en tu sofá.

No, no es ese el camino.

¿Cómo se sabe entonces?

¿Se puede descubrir el propósito de vida de cada uno?

Si de verdad quieres encontrarlo, responde a lo siguiente:




¿Cuál es tu repetición obsesiva?

Preguntando de otra manera, ¿qué haces durante horas y horas sin que te pese? ¿Qué hacías esa vez que te pusiste con algo hasta que acabaste diciendo: “¡¡Yujuuu, si ya es de día y sin enterarme!!”?

Es sencillo quedarse atrapado en algo que nos apasiona, pero si esa pasión es hacia algo nocivo, es mejor que averigües qué te atrae en realidad y lo apliques.

Ejemplo muy común: los videojuegos. ¿Te quedaste atrapado en el Civilitation, Age of Empires, Caesar o demás? Yo sí. No es que sea una gran ocupación porque no era muy buena, pero con esto descubrí que me gustaba crear, mejorar las técnicas, aprender cosas nuevas, hacerlo antes que otro, y que mi ejército lo machacase (sí) etc.

Si te gusta desmontar cosas, deja en paz el blu ray de tu casa, igual puedes adaptar esa habilidad como técnico en electrónica, o en un taller de coches. Tal vez te guste descuartizar chismes para tener el placer de volverlo a dejar en perfecto funcionamiento. Serías bueno creando algo.

1 Actúa; 2 Disfruta

Igual es que tienes que probar algo nuevo.

Volviendo a mi heroína de hoy. En mi familia somos tipo alcayata, es decir, que nos movemos menos que los ojos de Espinete o que Epi y Blas en una cama de velcro (lo siento yo fui a la EGB). Si hay un gen que no forma parte de nosotros es el deportivo.

Pues ahí que la muchacha (mi hermana) por insistencia de sus alumnos probó jugar al rugby. Hoy por hoy su equipo ganó la liga el año pasado y ha sido elegida mejor jugadora en un partido. Y todo siendo una alcayata pura cepa.

Personalmente odiaba hacer redacciones, como cualquier otro de mis deberes. Un día una profesora me dijo que escribía bien, así que pocos años después, cuando dejó de ser una obligación, descubrí cierto placer en hacerlo. Hasta que no lo probé en serio y creando, tal y como creaba ciudades en el Civilitation de Sid Meier, no descubrí lo que me gustaba.

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Una de las manifestaciones de la obra de alguien que ama su trabajo. Sí, son de ella.

¿Cómo quieres verte en cinco años?

Sí, cinco, y no uno como solemos decir los coach. Esto es por un motivo muy simple: sabes cómo te gustaría verte en un año, pero hay gente que piensa que este espacio de tiempo no es suficiente para lograr lo que de verdad quiere y esto limita su objetivo principal, por lo que voy a darte un plazo mayor.

Pero ojo: cinco años es mucho tiempo para que un objetivo resulte si no se fragmenta en pequeños períodos de tiempo, pero tener la perspectiva a largo plazo, sí te permitirá tener una visión global de a dónde quieres ir finalmente.

¿Y en dos años? ¿Cómo quieres estar?

¿Y qué podrías hacer en seis meses y luego en un año, para que dentro de dos años estés como quieres y para haber conseguido tu objetivo en cinco?

Mejor, ¿qué puedes hacer esta semana y en la quincena?

¿Lo has pillado?

Y por último, ¿qué estás haciendo hoy para alcanzar eso que quieres conseguir de aquí a cinco años?

¿Qué precio estoy dispuesto a pagar?

Mi hermana dejó su vida sevillana (cuyas costumbres le gustan más que a mí) por irse a vivir de lo que de verdad quería hacer. Es decir, estuvo dispuesta a “pagar el precio”.

Otro de los problemas es que queremos muchas cosas, pero no estamos dispuestos a pagar el precio. Y no hablamos de dinero.

Si quieres emprender, estar horas y horas delante del PC o pateando calles, entra dentro del rollo de ser emprendedor. En serio, ver CSI no te va a llenar el quiosco de clientes ansiosos por tener tus servicios.

Si quieres ser campeón olímpico, ¿qué debes hacer? ¡Exactamente! Practicar hasta que te desmayes.

Pues eso.

¿Qué soñaba con diez años?

Ni recompensa ni nada. Con diez años uno no tiene ni idea de gastos hogareños ni de lo que va a costarte el estudio de los hijos. Solo haces por el placer de hacer. El caso es que mi hermana encontró el gusto a eso de domesticar adolescentes humanos y yo lo hice escribiendo, diseñando trajes para mis muñecas (eran horribles, lo sé) o componiendo canciones (no mejores que los trajes).

Si me hubiese preguntado si tendrían éxito o no, la respuesta sería más que negativa. Pero no me formé en nada de eso. Y por pura experiencia sé que se puede aprender a diseñar moda, se puede aprender a componer y se puede aprender a escribir. Muchas veces, el hecho de que te guste, te hace luchar con uñas y dientes para ser mejor.

Con diecisiete años empecé a escribir una ficción para mis amigas. Era el destornillarse de risa, pero, llegó un momento en que me gustó tanto que la continué en serio. Seguí desarrollando mi pasión por escribir hasta que lo tuve que dejar de hacer. Y fue hace dos años cuando el blog me permitió reconciliarme con esa faceta. Actualmente trabajo en una novela que empecé hace quince años y que voy a publicar en breves, ¿será un éxito? No lo sé, pero lo hago por placer. Si mi obra llega a best-seller ya sería la …..

Líbrate del pánico escénico a la vida

¿Qué sería de mí si no fuese una payasa?

Tenemos un miedo atroz a quedar en ridículo y meter la pata. Y más quisieras tú vivir como muchos payasos televisivos que aprendieron que su metedura de pata les hacía de oro.

Si no fracasas, no aprendes, y el miedo al fracaso es lo que más te va a detener. Y el miedo a la incertidumbre, van de la mano.

Hace poco me enteré que Tom Cruise tenía dislexia. Imagina lo que pasaría cuando tuviese que leer en voz alta en clase. Y, ¿en qué consiste aprenderse un guión de cine? Premio.

Te sorprenderías de la cantidad de blogueros y escritores que conozco que no se explayan y muestran todo su potencial por vergüenza a que los lean sus padres y conocidos. A mí me pasaba, pero un día alguien me dijo: “No te preocupes, no van a leerte, excepto que les sacudas con tu éxito en las narices, entonces te leerán y se quedarán más que callados porque comprenderán que eres genial”.

Un día hice una redacción en la que decía que me encantaba la lluvia, y eso me colocó el título de bicho raro honorífico de la clase. Hoy en día, mi libro Change, ha sido traducido en cuatro idiomas y cada día recibo críticas de gente que me dice lo claro que escribo y lo bien que entienden el concepto y lo útiles que son mis ejercicios. Si me hubiese quedado en hacer lo que todos y no dar rienda suelta a lo que pienso y me gusta, eso no pasaría, te lo aseguro.

Y es que para ser genial, primero debes se un tonto.

Que se lo digan a Forrest Gump.

Y saber gestionar la sensación de hacer el payaso es lo verdaderamente importante.

Estoy segura que de aquí a trescientos años, las abuelas dirán: “Corre como Forrest”. La gente no tendrá ni pajolera de quién era Forest, pero ahí llegó.

¿A qué esperas para salvar el mundo?

Como te he dicho otras veces, si no encuentras tu propósito de vida o tu vida no tiene sentido, ayuda. Haz algo que mejore el mundo, si pintas haz el mundo un lugar más bello: pinta murales en los colegios desfavorecidos. Si te gustan los animales, ayuda en un hogar de perros abandonados. También puedes proteger alguna especie en vías de extinción.

Todos tenemos una causa que nos hace más sensibles. Hay mil, desde colaborar en un campamento de refugiados hasta abrazar bebés prematuros en un hospital.

Cuando recibas los agradecimientos de la gente, entenderás que ayudarles es un bien propósito de vida.



Responder a estas preguntas te ayudará a encontrar tu propósito de vida y, si no has tenido suficiente, apúntate a mi curso gratuito de 5 superpoderes y aclara el resto de tus dudas.


IMG-20170403-WA0003Acerca de la autora: Hola soy Celia Rodríguez, coach de reinvención profesional, financiera y escritora. Ayudo a las personas a que se reinventen laboralmente, se reorienten y descubran su propósito de vida. Si quieres abandonar esa sensación de ir a la deriva, o un cambio de profesión y no sabes cómo hacerlo, podemos tomarnos un café online, ¡corre de mi cuenta! Solicítalo aquí. Soy la autora de este blog con el que voy a ayudarte a que hagas ese cambio que deseas.

 

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